Maestro de Ceremonias

Ceremonia Legal, simbólica o religiosa… ¿Cuál es la diferencia?

Ceremonia Legal, simbólica o religiosa… ¿Cuál es la diferencia?

Ceremonia Legal, simbólica o religiosa… ¿Cuál es la diferencia?

Este título corresponde a un artículo publicado en la página web de Paradise Weddings y al leerlo me vino a la mente el debate que existe actualmente en los foros de bodas españoles sobre la conveniente realización -o no- de una ceremonia no legal (o mal llamada “paripé”) por parte de algunas parejas.

España es de los pocos países donde el matrimonio “celebrado según las normas del Derecho canónico o en cualquiera de las formas religiosas previstas (…) produce efectos civiles” (Art. 60 Código Civil).

Y para que se les reconozca este derecho se ha de efectuar “la inscripción del matrimonio celebrado en España de forma religiosa (…) con la simple presentación de la certificación de la Iglesia o confesión respectiva, que habrá de expresar las circunstancias exigidas por la legislación del Registro Civil” (Art. 63).

Sin embargo, su validez total se ve regulada por los requisitos que el Código Civil dispone, no por los requisitos de la confesión religiosa. O sea, que para que un matrimonio religioso produzca efectos civiles debe ser inscrito en el Registro Civil, y así se recoge en el artículo 61.

En muchos otros países el matrimonio religioso sólo tiene efectos ante los ojos de Dios y de la religión que los contrayentes profesen, “de ninguna manera surte efectos legales es solo un acto social que no tiene trascendencia jurídica”, es un simple -pero no demeritorio- acto espiritual.

En un foro jurídico una usuaria exponía su duda sobre los efectos jurídicos que tiene la celebración del matrimonio religioso, y una de las respuestas dadas fue:

“La celebración de un matrimonio religioso es expresión de la voluntad de cumplir los fines que en la religión de que se trate se establecen para el matrimonio. En la mayoría de las religiones, el matrimonio religioso busca los mismos fines que el matrimonio civil, pero sin ser sancionado por el Estado, sino por la autoridad religiosa.”

Entonces ¿por qué el uso de un oficiante y la celebración de una boda (que no matrimonio) -no legal- tiene que ser considerado un acto hipócrita? (léase significado literal de la palabra “paripé”).

¿Por qué no puede considerarse un acto simbólico, una formalidad espiritual entre dos personas más allá de todo formalismo y confesiones religiosas…?

Yo creo que la respuesta está en las arraigadas costumbres y creencias que se tienen sobre este tema, que cierran un poco el paso a las -no tan- nuevas formas de ceremonias.