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Las alianzas

Las alianzas – Maestro de Ceremonias

Las alianzas

Un anillo de compromiso es aquel que, según las costumbres occidentales, se lleva para indicar su compromiso de casarse.

El anillo se lleva en el dedo anular (que según la tradición contiene la vena amoris). La mano en la que tradicionalmente se lleva depende de cada zona. En los países hispanos se lleva en la mano izquierda, en Chile y España en la derecha, excepto en Cataluña y Valencia. En Alemania se lleva en la mano izquierda durante el compromiso y en la derecha una vez casados.

Tradicionalmente, es ofrecido por el hombre como regalo a su novia mientras o cuando ella accede a la proposición de matrimonio. Representa una aceptación formal del futuro compromiso.

En algunas regiones de España el novio recibe tradicionalmente un reloj de compromiso en respuesta al anillo de compromiso.

El anillo de compromiso se suele regalar con un diamante, cuyo significado es el “deseo de amor eterno”. Al ser el diamante un mineral duro y eterno, se quiere significar con este tipo de anillos lo que se espera en el matrimonio.

Un anillo de boda es un anillo usado como símbolo en la celebración de una boda. Representa el compromiso entre las personas contrayentes. También recibe el nombre de alianza.

La costumbre establece que la pareja debe entregarse mutuamente anillos como símbolo de alianza matrimonial, colocándoselos en la ceremonia nupcial. El anillo matrimonial se coloca en el dedo anular. Distintas tradiciones hacen uso de una u otra mano, variando este uso de acuerdo a las zonas.

Sin embargo, se trata simplemente de una costumbre que no es esencial en la celebración del matrimonio: su ausencia no invalida el consentimiento dado en la ceremonia y, por lo tanto, el matrimonio celebrado sin el intercambio de los anillos sería perfectamente válido.

Estos anillos tradicionalmente son de oro y en menor medida de platino o plata. Suelen ser lisos y cómodos de llevar pues la mayor parte de las personas los llevan siempre puestos.

Según la tradición occidental, los griegos adoptaron la costumbre del anillo de bodas de los egipcios, pero fueron los griegos quienes utilizaron el dedo anular para colocar dicha alianza, ya que creían que en este dedo existía una vena que llegaba directamente al corazón.

Sin embargo hay una interpretación  mucho más interesante sobre el uso de la alianza en el dedo anular. Según el mundo Chino los dedos tienen una representación en nuestras vidas:

- Dedo pulgar, representa a los padres
- Dedo índice, representa a los hermanos y amigos.
- Dedo central o medio, representa a uno mismo.
- Dedo anular, representa la pareja.
- Dedo meñique, representa a los hijos.

Según esta interpretación el dedo anular representa a la pareja ¿no? Pues comprobarlo: juntemos las manos (como muestra imagen) tocando cada dedo la yema del mismo dedo de la mano opuesta, exceptuando los dedos medios que uniremos por los nudillos. Ahora, en esta posición, vamos a intentar separar los pulgares…
Se separan ¿cierto? Los pulgares representan a nuestros padres quienes no están destinados a vivir con nosotros toda la vida. Únelos de nuevo e intentemos ahora separar los dedos índices, que también se separan sin problemas. Estos representan a los hermanos y amigos quienes tienen destinos diferentes al nuestro. Únelos de nuevo.
Ahora toca el turno de intentar separar los meñiques, quienes efectivamente se alejaran sin problemas pues representan los hijos, quienes crecerán y harán su vida independiente a la nuestra.

Une de nuevo los dedos y lo intentamos ahora con los dedos anulares… sepáralos… vamos…
¿cuesta verdad? Quizás algo y con esfuerzo habrás logrado alejarlos pero no separarlos. La pareja esta destinada a estar unida a nosotros hasta el último día de nuestra vida, por eso no podemos separar estos dedos… y es por ese significado tan bonito que en este dedo nos corresponde llevar el anillo de compromiso. Que bonito, ¿no?
Ah sí, si intentas separar los dedos corazón lo conseguirás, pero es absurdo (por eso se mantienen doblados) ya que nos representa a nosotros… (¡y no podemos separarnos de nosotros mismos!)